miércoles, 25 de abril de 2012


La Jornada de Vocaciones Nativas se celebrará a nivel nacional el próximo domingo, 29 de abril, la diócesis Nivariense la celebrará el 13 de mayo, para pedir a los fieles su colaboración para el sostenimiento y la formación de las vocaciones, tanto a la vida sacerdotal como religiosa, surgidas en los territorios de misión.
Durante la rueda de prensa convocada en la sede nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP), para presentar esta Jornada, el director de OMP dijo -recordando al beato Juan Pablo II-, que no podemos permitir “que ninguna vocación se pierda por falta de recursos económicos”.
La coincidencia el próximo domingo de la Jornada de Vocaciones Nativas y de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, justificaba la presencia en la convocatoria de Ángel Pérez Pueyo, director del secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades (SE). El secretario de la SE defendió la importancia y el desafío de “trabajar en la raíz del bien”, que no es otra que “la formación de futuros sacerdotes o consagrados”, porque “cuando apoyamos su formación, trabajamos por el bien de la sociedad”. Pérez Pueyo cree en el “efecto multiplicador” de la formación de sacerdotes y formadores, en la que “apostar por uno” es apostar por muchos más. En este sentido se preguntó qué sucedería “si apadrináramos una vocación”. En realidad, se trata de una decisión que muchas personas ya han adoptado al pagar la beca completa, media, o escolar, para contribuir a la formación de las vocaciones nativas. De hecho, éste es el principal cauce de recaudación de la Obra Pontificia San Pedro Apóstol (la encargada de las Vocaciones Nativas), al que se sumará el de la colecta de la Jornada del próximo domingo. Durante 2011, los españoles destinaron casi 2 millones en ayudas para las vocaciones nativas, que contribuirán al sostenimiento en los territorios de misión de unos 80.000 seminaristas, y al primer año de formación de unos 8.000 novicios y novicias.
El misionero comboniano en Sudán, Jorge Naranjo, y la misionera del Verbum Dei en Filipinas, Blanca Sánchez, explicaron los contextos “concretos” en los que se hacen realidad las ayudas de esta campaña. En Sudán, permitió el último traslado del Seminario a su destino actual en la diócesis de Yuba (después de varias peripecias desde su creación en 1956, ocasionadas por los conflictos bélicos). No obstante, es precisamente en estos ambientes de precariedad y pobreza donde muchos han descubierto su vocación sacerdotal. El misionero relató la conversión de un joven sudanés musulmán, que por intercesión de la santa sudanesa Josefina Bakhita, está planteándose ahora si tiene vocación sacerdotal.
Por su parte, la misionera del Verbum Dei, que en este momento trabaja con misioneros llegados de todo el mundo para su formación en España, aseguró que si puede estar hoy aquí es porque algunas chicas filipinas han cogido el relevo de las misioneras. No obstante, mencionó también las dificultades económicas y culturales a las que se enfrentan las jóvenes que sienten la llamada a una consagración en la Iglesia.
Finalmente, los testimonios de estas dos vocaciones surgidas en territorios de misión, una al sacerdocio en África y otra a la vida consagrada en Asia, confirman las palabras iniciales de Anastasio Gil al inicio de la rueda de prensa: “la situación de la Iglesia en el mundo, es esperanzadora”.

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